Guía del plan de vida
Qué es cada norma, cuándo se vive y sus oraciones. Elige en Ajustes las que vives y ve sumando poco a poco.
Normas
Ofrecimiento de obras
Al levantarse · unos segundos
Lo primero del día es para Dios. San Josemaría Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei, aconsejaba decir «¡Serviam!» (¡te serviré!) al despertar y ofrecer todo el día: trabajo, alegrías y contrariedades.
¡Oh Señora mía! ¡Oh Madre mía! Yo me ofrezco enteramente a vos; y en prueba de mi filial afecto, os consagro en este día mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón: en una palabra, todo mi ser. Ya que soy todo vuestro, oh Madre de bondad, guardadme y defendedme como cosa y posesión vuestra. Amén.
Oración de la mañana
Por la mañana · media hora (si empiezas, 10 minutos)
Un rato de conversación personal con Dios, en silencio, mejor delante del Sagrario. No es rezar oraciones aprendidas: es hablarle de tu vida, escucharle y sacar algo concreto. Ayuda empezar leyendo el Evangelio del día y meterse en la escena.
Oraciones para empezar y terminar
Al comenzar:
Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Señor mío y Dios mío: creo firmemente que estás aquí, que me ves, que me oyes. Te adoro con profunda reverencia. Te pido perdón de mis pecados y gracia para hacer con fruto este rato de oración. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.
Al terminar:
Te doy gracias, Dios mío, por los buenos propósitos, afectos e inspiraciones que me has comunicado en esta meditación. Te pido ayuda para ponerlos por obra. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.
Santa Misa
Cada día, si se puede · unos 30 minutos
El centro del día. Si puedes, comulga; llega unos minutos antes para prepararte y quédate un rato después para dar gracias.
Visita al Santísimo
En algún momento del día · unos minutos
Pasar por una iglesia y saludar a Jesús en el Sagrario: contarle cómo va el día.
℣. ¡Viva Jesús Sacramentado!
℟. ¡Viva y de todos sea amado!
Padre nuestro, Avemaría, Gloria (tres veces).
℣. ¡Viva Jesús Sacramentado!
℟. ¡Viva y de todos sea amado!
Comunión espiritual
Yo quisiera, Señor, recibiros con aquella pureza, humildad y devoción con que os recibió vuestra Santísima Madre, con el espíritu y fervor de los santos.
Lectura del Nuevo Testamento
Cada día · unos 5 minutos
Leer unos versículos seguidos, empezando por los Evangelios y siguiendo con el resto del Nuevo Testamento, para conocer a Jesús como a un amigo. San Josemaría Escrivá de Balaguer proponía leerlo «como un personaje más» de la escena.
Preces
Cada día · unos 5 minutos
Las oraciones propias de los fieles del Opus Dei: por la Iglesia, el Papa, el Obispo, la unidad del apostolado y toda la Obra.
Texto en latín
Sérviam!
℣. Ad Trinitátem Beatíssimam.
℟. Grátias tibi, Deus, grátias tibi: vera et una Trínitas, una et summa Déitas, sancta et una Únitas.
℣. Ad Iesum Christum Regem.
℟. Dóminus Iudex noster; Dóminus Légifer noster; Dóminus Rex noster. Ipse salvábit nos.
℣. Christe, Fili Dei vivi, miserére nobis.
℟. Christe, Fili Dei vivi, miserére nobis.
℣. Exsúrge, Christe, ádiuva nos.
℟. Et líbera nos propter nomen tuum.
℣. Dóminus illuminátio mea et salus mea: quem timébo?
℟. Si consístant advérsum me castra, non timébit cor meum; si exsúrgat advérsum me prœlium, in hoc ego sperábo.
℣. Ad Beátam Vírginem Maríam Mediatrícem.
℟. Recordáre, Virgo Mater Dei, dum stéteris in conspéctu Dómini, ut loquáris pro nobis bona.
℣. Ad Sanctum Ioseph Sponsum Beátæ Maríæ Vírginis.
℟. Fecit te Deus quasi Patrem Regis, et dóminum univérsæ domus eius: ora pro nobis.
℣. Ad Ángelos Custódes.
℟. Sancti Ángeli Custódes nostri, deféndite nos in prœlio ut non pereámus in treméndo iudício.
℣. Ad Sanctum Iosephmaríam Conditórem nostrum.
℟. Intercéde pro fíliis tuis ut, fidéles spirítui Óperis Dei, labórem sanctificémus et ánimas Christo lucrifácere quærámus.
℣. Orémus pro Beatíssimo Papa nostro N.
℟. Dóminus consérvet eum, et vivíficet eum, et beátum fáciat eum in terra, et non tradat eum in ánimam inimicórum eius.
℣. Orémus et pro Antístite huius diœcésis.
℟. Stet et pascat in fortitúdine tua, Dómine, in sublimitáte nóminis tui.
℣. Orémus pro unitáte apostolátus.
℟. Ut omnes unum sint, sicut tu Pater in me et ego in te: ut sint unum, sicut et nos unum sumus.
℣. Omne regnum divísum contra se, desolábitur.
℟. Et omnis cívitas vel domus divísa contra se non stabit.
℣. Orémus pro benefactóribus nostris.
℟. Retribúere dignáre, Dómine, ómnibus nobis bona faciéntibus propter nomen tuum, vitam ætérnam. Amen.
℣. Orémus pro Patre.
℟. Misericórdia Dómini ab ætérno et usque in ætérnum super eum: custódit enim Dóminus omnes diligéntes se.
℣. Orémus et pro frátribus nostris Óperis Dei, vivis atque defúnctis.
℟. Salvos fac servos tuos, Deus meus, sperántes in te.
℣. Mitte eis, Dómine, auxílium de sancto.
℟. Et de Sion tuére eos.
℣. Réquiem ætérnam dona eis, Dómine.
℟. Et lux perpétua lúceat eis.
℣. Requiéscant in pace.
℟. Amen.
℣. Dómine, exáudi oratiónem meam.
℟. Et clamor meus ad te véniat.
Orémus.
Deus, cui próprium est miseréri semper et párcere: súscipe deprecatiónem nostram. Ure igne Sancti Spíritus renes nostros et cor nostrum, Dómine: ut tibi casto córpore serviámus, et mundo corde placeámus.
Actiónes nostras, quǽsumus Dómine, aspirándo prǽveni et adiuvándo proséquere: ut cuncta nostra orátio et operátio a te semper incípiat, et per te cœpta finiátur. Per Christum Dóminum nostrum.
℟. Amen.
Omnes dicunt:
Gáudium cum pace, emendatiónem vitæ, spátium veræ pœniténtiæ, grátiam et consolatiónem Sancti Spíritus atque in Ópere Dei perseverántiam, tríbuat nobis Omnípotens et Miséricors Dóminus.
℣. Sancte Míchaël. ℟. Ora pro nobis.
℣. Sancte Gábriel. ℟. Ora pro nobis.
℣. Sancte Ráphaël. ℟. Ora pro nobis.
℣. Sancte Petre. ℟. Ora pro nobis.
℣. Sancte Paule. ℟. Ora pro nobis.
℣. Sancte Ioánnes. ℟. Ora pro nobis.
Texto en español
¡Te serviré!
℣. A la Santísima Trinidad.
℟. Gracias a ti, Señor Dios; gracias a ti, Trinidad única y verdadera, Dios único y supremo, Unidad única y santa.
℣. A Jesucristo, Rey.
℟. El Señor es nuestro juez. El Señor es nuestro legislador. El Señor es nuestro Rey. Él nos salvará.
℣. Cristo, Hijo de Dios vivo, ten misericordia de nosotros.
℟. Cristo, Hijo de Dios vivo, ten misericordia de nosotros.
℣. Levántate, oh Cristo, ayúdanos.
℟. Y líbranos a causa de tu nombre.
℣. El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré?
℟. Si se levantan campamentos contra mí, mi corazón no temerá; si surge un combate en mi contra, en Él yo esperaré.
℣. A Santa María Virgen, mediadora.
℟. Acuérdate, oh Virgen Madre de Dios, mientras estás en la presencia del Señor, de hablar cosas buenas de nosotros.
℣. A San José, esposo de Santa María Virgen.
℟. Dios te estableció en el puesto de padre del Rey y en el de señor de toda su casa: ruega por nosotros.
℣. A los Ángeles Custodios.
℟. Oh, Santos Ángeles Custodios nuestros, defendednos en el combate, para que no perezcamos en el temible juicio.
℣. A san Josemaría, nuestro Fundador.
℟. Intercede por tus hijos, para que, fieles al espíritu del Opus Dei, santifiquemos el trabajo y ganemos almas para Cristo.
℣. Oremos por el Santo Padre N.
℟. Que el Señor lo guarde y lo llene de vida y lo haga santo en la tierra y no lo entregue en manos de sus enemigos.
℣. Oremos también por el Obispo de esta diócesis.
℟. Que se mantenga firme y que ejerza su ministerio de pastor con tu fortaleza, en la sublimidad de tu nombre.
℣. Oremos por la unidad del apostolado.
℟. Que todos sean uno, como tú, Padre, en mí y yo en Ti; que sean uno, como también nosotros somos uno.
℣. Todo reino dividido contra sí mismo, será desolado.
℟. Y toda ciudad o casa dividida contra sí no permanecerá en pie.
℣. Oremos por nuestros benefactores.
℟. Dígnate, Señor, a recompensar con la vida eterna a todos los que nos hacen el bien por tu nombre. Amén.
℣. Oremos por el Padre.
℟. Que la misericordia del Señor repose sobre él desde siempre y para siempre, pues el Señor custodia a todos los que le aman.
℣. Oremos también por nuestros hermanos del Opus Dei, vivos y difuntos.
℟. Salva a tus siervos, Dios mío, que esperan en ti.
℣. Envíales, Señor, tu auxilio desde el cielo.
℟. Y protégelos desde Sión.
℣. Concédeles, Señor, el descanso eterno.
℟. Y brille sobre ellos la luz perpetua.
℣. Descansen en paz.
℟. Amén.
℣. Señor, escucha mi oración.
℟. Y llegue a ti mi clamor.
Oremos.
Oh Dios, de quien es propio compadecerse siempre y perdonar: acoge nuestra súplica. Enciende, Señor, nuestras entrañas y nuestro corazón con el fuego del Espíritu Santo: para que te sirvamos con un comportamiento casto y te agrademos por nuestro corazón limpio.
Te pedimos, Señor, que te anticipes a nuestras acciones inspirándolas y que las acompañes sosteniéndolas: para que toda nuestra oración y actuación empiece en ti y por ti llegue a cumplimiento lo iniciado. Por Cristo nuestro Señor.
℟. Amén.
Todos dicen:
Que el Señor omnipotente y misericordioso nos conceda la alegría y la paz, la conversión de nuestra vida, un tiempo de verdadera penitencia, la gracia y el consuelo del Espíritu Santo y la perseverancia en el Opus Dei.
℣. San Miguel. ℟. Ruega por nosotros.
℣. San Gabriel. ℟. Ruega por nosotros.
℣. San Rafael. ℟. Ruega por nosotros.
℣. San Pedro. ℟. Ruega por nosotros.
℣. San Pablo. ℟. Ruega por nosotros.
℣. San Juan. ℟. Ruega por nosotros.
Si un sacerdote dirige las Preces, añade sus partes y da la bendición.
Ángelus y Regina Coeli
A mediodía · 1 minuto
Se recuerda la Encarnación saludando a la Virgen. En el tiempo de Pascua se reza el Regina Coeli en su lugar.
Ángelus
℣. El ángel del Señor anunció a María.
℟. Y concibió por obra y gracia del Espíritu Santo.
Dios te salve, María…
℣. He aquí la esclava del Señor.
℟. Hágase en mí según tu palabra.
Dios te salve, María…
℣. Y el Verbo de Dios se hizo carne.
℟. Y habitó entre nosotros.
Dios te salve, María…
℣. Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.
℟. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo.
Oración
Te suplicamos, Señor, que derrames tu gracia en nuestras almas, para que los que, por el anuncio del Ángel, hemos conocido la Encarnación de tu Hijo Jesucristo, por su Pasión y Cruz, seamos llevados a la gloria de su resurrección. Por Jesucristo nuestro Señor.
℟. Amén.
Regina Coeli
℣. Reina del cielo alégrate; aleluya.
℟. Porque el Señor a quien has merecido llevar; aleluya.
℣. Ha resucitado según su palabra; aleluya.
℟. Ruega al Señor por nosotros; aleluya.
℣. Gózate y alégrate, Virgen María; aleluya.
℟. Porque verdaderamente ha resucitado el Señor; aleluya.
Oración
Oh Dios, que por la resurrección de tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo, has llenado el mundo de alegría, concédenos, por intercesión de su Madre, la Virgen María, llegar a alcanzar los gozos eternos. Por Jesucristo nuestro Señor.
℟. Amén.
Santo Rosario
Cada día · unos 20 minutos
Cinco misterios: en cada uno, un Padrenuestro, diez Avemarías y un Gloria. Se puede rezar caminando, en el coche o en familia.
Todos los misterios
Gozosos (lunes y sábados): la Encarnación · la Visitación de Nuestra Señora a su prima Santa Isabel · el Nacimiento del Hijo de Dios en Belén · la Purificación de Nuestra Señora · el Niño perdido y hallado en el Templo.
Dolorosos (martes y viernes): la oración en el huerto · la flagelación del Señor · la coronación de espinas · la Cruz a cuestas · Jesús muere en la Cruz.
Gloriosos (miércoles y domingos): la Resurrección del Señor · la Ascensión del Señor · la venida del Espíritu Santo · la Asunción de Nuestra Señora · la Coronación de María Santísima.
Luminosos (jueves): el Bautismo del Señor · las bodas de Caná · el anuncio del Reino de Dios · la Transfiguración del Señor · la institución de la Eucaristía.
Después de cada misterio: María, Madre de Gracia, Madre de misericordia, defiéndenos de nuestros enemigos y ampáranos ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Contemplar el Santo Rosario
Mientras se reza
No es rezarlo deprisa: es meterse en cada misterio como un personaje más de la escena y quedarse mirando a Jesús y a María. San Josemaría Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei, lo explica en su librito Santo Rosario, con una página para cada misterio.
Para contemplar cada día los misterios que no se rezan, con un cuadro nuevo y una frase del Evangelio: misteriosdeldia.com.
Oración de la tarde
Por la tarde · media hora (si empiezas, 10 minutos)
Otro rato de oración personal, como el de la mañana. Sirve para retomar el propósito del día y volver a ofrecer el trabajo.
Oraciones para empezar y terminar
Al comenzar:
Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Señor mío y Dios mío: creo firmemente que estás aquí, que me ves, que me oyes. Te adoro con profunda reverencia. Te pido perdón de mis pecados y gracia para hacer con fruto este rato de oración. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.
Al terminar:
Te doy gracias, Dios mío, por los buenos propósitos, afectos e inspiraciones que me has comunicado en esta meditación. Te pido ayuda para ponerlos por obra. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.
Lectura espiritual
Cada día · unos 15 minutos
Leer despacio un libro que alimente la fe y la vida interior, poco a poco y de principio a fin. Algunos para empezar:
- Camino, Surco y Forja, de san Josemaría
- Amigos de Dios y Es Cristo que pasa, de san Josemaría
- Imitación de Cristo, de Tomás de Kempis
- Historia de un alma, de santa Teresa de Lisieux
Oraciones para empezar y terminar
Al comenzar:
¡Ven, oh Santo Espíritu!, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor.
℣. Envía tu Espíritu y serán creados.
℟. Y renovarás la faz de la tierra.
Oh Dios, que habéis instruido los corazones de los fieles con la luz del Espíritu Santo, concedednos según el mismo Espíritu conocer las cosas rectas y gozar siempre de sus divinos consuelos. Por Jesucristo nuestro Señor.
℟. Amén.
Al terminar:
℣. Te damos gracias por todos tus beneficios, omnipotente Dios, que vives y reinas por los siglos de los siglos.
℟. Amén.
℣. El Señor nos dé su paz.
℟. Y la vida eterna.
Avemarías de pureza
Al acostarse · 1 minuto
Tres Avemarías a la Virgen pidiendo la santa pureza, para uno mismo y para los demás.
Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Agua bendita
Al acostarse · unos segundos
Santiguarse con agua bendita antes de dormir. Santa Teresa decía que el demonio huye de ella. Puedes pedirla en tu parroquia y tener un frasco en casa.
Acordaos
Cada día · 1 minuto
Acordaos, oh piadosísima Virgen María, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a vuestra protección, implorando vuestra asistencia y reclamando vuestro socorro, haya sido abandonado de vos.
Animado con esta confianza, a vos también acudo, oh Madre, Virgen de vírgenes; y, aunque gimiendo bajo el peso de mis pecados, me atrevo a aparecer ante vuestra presencia soberana.
No desechéis, oh Madre de Dios, mis humildes súplicas, antes bien escuchadlas y atendedlas favorablemente. Amén.
Salmo II
Los martes · 2 minutos
Un salmo sobre el reinado de Cristo, el Ungido, sobre todos los pueblos. Se reza pidiendo por el apostolado y por el mundo entero.
Texto en español
Antífona. Su reinado es sempiterno; y todos los reyes le servirán y le acatarán. (T. P. Aleluya).
1. ¿Por qué se han amotinado las naciones, y los pueblos meditaron cosas vanas?
2. Se alzan los reyes de la tierra, y los príncipes se confabulan contra el Señor y contra su Ungido.
3. «Rompamos, dijeron, sus ataduras, y sacudamos lejos de nosotros su yugo».
4. El que habita en los cielos se reirá de ellos, se burlará de ellos el Señor.
5. Entonces les hablará en su indignación, y les llenará de terror con su ira.
6. «Mas yo constituí mi rey sobre Sión, mi monte santo».
7. Predicaré su decreto. A mí me ha dicho el Señor: «Tú eres mi hijo; yo te he engendrado hoy.
8. Pídeme, y te daré las naciones en herencia, y extenderé tus dominios hasta los confines de la tierra.
9. Los regirás con vara de hierro, y como a vaso de alfarero los romperás».
10. Ahora, pues, ¡oh reyes!, entendedlo bien: dejaos instruir, los que juzgáis la tierra.
11. Servid al Señor con temor, y ensalzadle con temblor santo.
12. Abrazad la buena doctrina, no sea que al fin se enoje, y perezcáis fuera del camino, cuando, dentro de poco, se inflame su ira. Bienaventurados serán los que hayan puesto en él su confianza.
13. Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.
14. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Antífona. Su reinado es sempiterno; y todos los reyes le servirán y le acatarán. (T. P. Aleluya).
℣. Señor, escucha mi oración.
℟. Y llegue a ti mi clamor.
Oración
Omnipotente y sempiterno Dios, que en tu amado Hijo, Rey universal, quisiste instaurarlo todo: concédenos propicio que todos los pueblos, disgregados por la herida del pecado, se sometan a su suavísimo imperio: que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos.
℟. Amén.
Texto en latín
Quare fremuerunt gentes,
et populi meditati sunt inania?
Astiterunt reges terrae,
et principes convenerunt in unum
adversus Dominum, et adversus christum eius.
Dirumpamus vincula eorum,
et proiciamus a nobis iugum ipsorum.
Qui habitat in caelis irridebit eos,
et Dominus subsannabit eos.
Tunc loquetur ad eos in ira sua,
et in furore suo conturbabit eos.
Ego autem constitutus sum rex ab eo
super Sion montem sanctum eius,
praedicans praeceptum eius.
Dominus dixit ad me: Filius meus es tu,
ego hodie genui te.
Postula a me, et dabo tibi gentes hereditatem tuam,
et possessionem tuam terminos terrae.
Reges eos in virga ferrea,
et tamquam vas figuli confringes eos.
Et nunc, reges, intelligite;
erudimini, qui iudicatis terram.
Servite Domino in timore,
et exsultate ei cum tremore.
Apprehendite disciplinam, nequando irascatur Dominus,
et pereatis de via iusta.
Cum exarserit in brevi ira eius,
beati omnes qui confidunt in eo.
Gloria Patri, et Filio, et Spiritui Sancto.
Sicut erat in principio, et nunc, et semper,
et in saecula saeculorum. Amen.
Adoro te devote
Los jueves · 2 minutos
Himno de santo Tomás de Aquino a Jesús en la Eucaristía. Se reza en latín; abajo tienes el texto y su traducción.
Texto en latín
Adoro te devote, latens Deitas,
quae sub his figuris vere latitas:
tibi se cor meum totum subiicit,
quia te contemplans totum deficit.
Visus, tactus, gustus in te fallitur,
sed auditu solo tuto creditur;
credo quidquid dixit Dei Filius:
nil hoc verbo Veritatis verius.
In cruce latebat sola Deitas,
at hic latet simul et humanitas;
ambo tamen credens atque confitens,
peto quod petivit latro paenitens.
Plagas, sicut Thomas, non intueor;
Deum tamen meum te confiteor;
fac me tibi semper magis credere,
in te spem habere, te diligere.
O memoriale mortis Domini!
Panis vivus, vitam praestans homini!
Praesta meae menti de te vivere
et te illi semper dulce sapere.
Pie pellicane, Iesu Domine,
me immundum munda tuo sanguine.
Cuius una stilla salvum facere
totum mundum quit ab omni scelere.
Iesu, quem velatum nunc aspicio,
oro fiat illud quod tam sitio;
ut te revelata cernens facie,
visu sim beatus tuae gloriae. Amen.
Traducción
1. Te adoro con devoción, Dios escondido, oculto verdaderamente bajo estas apariencias. A ti se somete mi corazón por completo, y se rinde totalmente al contemplarte.
2. Al juzgar de ti se equivocan la vista, el tacto, el gusto; pero basta con el oído para creer con firmeza. Creo todo lo que ha dicho el Hijo de Dios: nada es más verdadero que esta palabra de verdad.
3. En la Cruz se escondía sólo la divinidad, pero aquí también se esconde la humanidad. Creo y confieso ambas cosas, y pido lo que pidió el ladrón arrepentido.
4. No veo las llagas como las vio Tomás, pero confieso que eres mi Dios. Haz que yo crea más y más en ti, que en ti espere, que te ame.
5. ¡Oh memorial de la muerte del Señor! Pan vivo que da la vida al hombre. Concédele a mi alma que de ti viva, y que siempre saboree tu dulzura.
6. Señor Jesús, bondadoso pelícano, límpiame, a mí, inmundo, con tu sangre: de la que una sola gota puede liberar de todos los crímenes al mundo entero.
7. Jesús, a quien ahora veo escondido, te ruego que se cumpla lo que tanto ansío: que al mirar tu rostro ya no oculto, sea yo feliz viendo tu gloria. Amén.
Salve
Los sábados · 1 minuto
Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve.
A ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas.
Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos.
Y después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre.
¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce siempre Virgen María!
Textos de las oraciones: Devocionario móvil de la Oficina de Comunicación del Opus Dei.
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